Perú suma su séptimo Bosque de Protección: nace Tijae,Río Nieva en las yungas amazónicas
El Estado peruano oficializó el Bosque de Protección Tijae,Río Nieva, más de 30.000 hectáreas de yungas entre Amazonas y San Martín, para resguardar el agua de las comunidades awajún y una biodiversidad excepcional.
Hay noticias que uno espera durante años y que, cuando por fin llegan, cuesta creerlas. Perú acaba de oficializar el Bosque de Protección Tijae–Río Nieva, un área que resguarda más de treinta mil hectáreas de bosques de yunga entre las regiones de Amazonas y San Martín. Para quienes seguimos de cerca la conservación en el país, es una de esas decisiones que devuelven algo de fe en el rumbo que estamos tomando.
Qué se creó exactamente
Mediante el Decreto Supremo N° 011-2026-MINAM, el Estado aprobó la categorización definitiva de lo que antes era la Zona Reservada Río Nieva, convirtiéndola en el séptimo Bosque de Protección del país y la primera área natural protegida categorizada en 2026. En total, quedan bajo resguardo 30.017 hectáreas de un ecosistema de montaña húmeda, uno de los más frágiles y a la vez más ricos de la Amazonía andina peruana.
Agua, la razón de fondo

El objetivo central no es abstracto ni lejano: proteger las cabeceras de cuenca del río Nieva y las demás fuentes que abastecen de agua a las comunidades nativas awajún y a la población rural de Amazonas y parte de San Martín. En estas montañas, el bosque y el agua son la misma cosa. Conservar la neblina que se condensa entre los árboles es, literalmente, garantizar que siga corriendo agua ladera abajo.
Un refugio de biodiversidad
Las cifras del área impresionan por sí solas. Se han registrado 618 especies de aves, 72 de mamíferos, 99 de anfibios y reptiles, 13 de peces y más de 200 de plantas. Entre sus habitantes más emblemáticos están el mono choro de cola amarilla, endémico y en peligro, y el oso de anteojos, el único úrsido de Sudamérica. Cada uno de esos nombres es una razón de peso para haber trazado este límite en el mapa.
Una decisión construida entre varias voces
Lo que más me interesa destacar es cómo se llegó hasta aquí. El proceso lo condujo el Ministerio del Ambiente a través del Sernanp, pero con la participación de autoridades regionales, organizaciones indígenas y representantes de la sociedad civil para definir el modelo de protección. No fue una firma impuesta desde una oficina de Lima, sino un acuerdo que reconoce a quienes viven en el territorio como parte de la solución.
Por qué me importa contarlo
Escribo sobre naturaleza porque creo que estas historias merecen tanto espacio como cualquier otra. Un bosque protegido no da titulares ruidosos ni genera polémica, pero decide el futuro del agua, de las especies y de la gente que depende de ambas. Tijae–Río Nieva es una de esas victorias silenciosas, y ojalá sea apenas la séptima de una lista mucho más larga en los años que vienen.





